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El Adviento y la Cuaresma son tiempos de espera y preparación para poder vivir conintensidad y asimilar los principales misterios de la fe. En ellos se nos propone adentrarnosen el desierto en el que intentar... Seguir leyendo
El Adviento y la Cuaresma son tiempos de espera y preparación para poder vivir conintensidad y asimilar los principales misterios de la fe. En ellos se nos propone adentrarnosen el desierto en el que intentar encarar nuestra vida y convertirla al resplandor delEvangelio. El desierto se puede explicar como un abandono para el silencio y, por ello,como una puerta hacia el autoconocimiento y el acercamiento a Dios, a su Palabra, ya queesta se despliega con mayor eficacia en la intimidad callada de la reflexión, para dejarnosinvadir por el amor infinito de Dios. La realidad cotidiana está impregnada del ruido ydel estrés de la vida moderna, que nos apartan de lo realmente importante, de lo queverdaderamente puede constituir una base segura y acogedora de nuestra existencia, comopersonas individuales y como comunidad. Al encontrarnos a nosotros mismos y a Diosen nuestro interior, entenderemos que una vida enfocada y comprometida con nuestroprójimo, con los otros que tengo a mi lado, a partir del ejemplo de la misericordia divina,es lo que de forma definitiva nos llevará a superar todas las dudas y los obstáculos quetengamos que enfrentar.
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