Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega. Las cookies que se clasifican según sea necesario se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las características básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador solo con su consentimiento. También tiene la opción de optar por no recibir estas cookies. Pero la exclusión voluntaria de algunas de estas cookies puede afectar su experiencia de navegación.
Imprescindibles
Las cookies necesarias son absolutamente esenciales para que el sitio web funcione correctamente. Esta categoría solo incluye cookies que garantizan funcionalidades básicas y características de seguridad del sitio web. Estas cookies no almacenan ninguna información personal.
No imprescindibles
Estas cookies pueden no ser particularmente necesarias para que el sitio web funcione y se utilizan específicamente para recopilar datos estadísticos sobre el uso del sitio web y para recopilar datos del usuario a través de análisis, anuncios y otros contenidos integrados. Activándolas nos autoriza a su uso mientras navega por nuestra página web.
La guerra civil había terminado cuando Margarita Beese Rodríguez fue juzgada y encarcelada en Tenerife por falsear su partida de nacimiento bajo el nombre de Juan Carlos. Los médicos que testificaron en su favor hablaron... Seguir leyendo
La guerra civil había terminado cuando Margarita Beese Rodríguez fue juzgada y encarcelada en Tenerife por falsear su partida de nacimiento bajo el nombre de Juan Carlos. Los médicos que testificaron en su favor hablaron de «anomalías médicas» que apuntaban, en unos casos, a la «intersexualidad» de Margarita y, en otros, a su «homosexualidad», en una confusión de términos común en la época.De madre tinerfeña y padre alemán, Beese vivió la efervescencia cultural y política del Madrid de la década de los veinte, dirigió una revista, escribió textos feministas desde posiciones conservadoras y en los años treinta se introdujo en círculos falangistas hasta convertirse en una colaboradora cercana de Pilar Primo de Rivera.¿Fue Margarita una falangista queer? ¿Se pueden aplicar las etiquetas de género de hoy a la posguerra española? ¿Por qué viajó a la Alemania nazi después de salir de la cárcel? ¿Por qué su nombre no aparece en ningún documento oficial de su partido? ¿Se puede reconstruir un enigma más de ochenta años después?Como ya hiciera con su primer y celebrado libro, Lunática que inspiró una temporada del pódcast De eso no se habla , Andrea Momoitio convierte un puñado de pistas confusas en una investigación fascinante, narrada con una desprejuiciada e inconfundible mezcla de energía, rabia y curiosidad.
El contacto de seguridad todavía no está disponible. Si necesitan esta información solicítenla mediante este enlace
Este artículo no tiene advertencias de seguridad. Si tienen alguna duda al respecto consulten al contacto de seguridad.