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Los cuentos de Ignacio Aldecoa reunidos en un solo volumen. «Ignacio era un narrador de raza. Para él, contar historias era una manera de vivir. Contarlas del modo más eficaz y con el lenguaje más... Seguir leyendo
Los cuentos de Ignacio Aldecoa reunidos en un solo volumen. «Ignacio era un narrador de raza. Para él, contar historias era una manera de vivir. Contarlas del modo más eficaz y con el lenguaje más bello y expresivo, la meta a la que le conducían su talento, su esfuerzo y su voluntad apasionada de perfección. Ignacio admiraba profundamente a Stevenson. Y solía contar cómo los indígenas de la isla de Samoa habían grabado un hermoso epitafio en la tumba del escritor: -Aquí yace Tusitala, el narrador de historias.. Luego, Ignacio se quedaba pensativo un instante y añadía: -Así es como me gustaría que me recordaran: Ignacio Aldecoa, el narrador de historias-. Y sonreía. Porque Ignacio tenía una forma risueña de decir las cosas en las que creía seriamente. Detestaba la solemnidad, rechazaba la pedantería y le gustaba pasar levemente sobre los asuntos graves: la brevedad de la existencia, la inaceptable injusticia de nacer para morir, la muerte misma.»Josefina R. AldecoaDe los Cuentos completos se ha dicho...«Aldecoa es algo así como el Dostoyevski de 'Pobres gentes' pasado por el costumbrismo castellano; un realismo humanista muy personal y un objetivismo anti-intelectual que tenía sus raíces más en el primario vitalismo americano de los Hemingway o los Capote, a los que leyó con avidez, que en el compromiso social de la generación del 50 a la que perteneció.»Iñaki Ezkerra, El correo español
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