Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega. Las cookies que se clasifican según sea necesario se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las características básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador solo con su consentimiento. También tiene la opción de optar por no recibir estas cookies. Pero la exclusión voluntaria de algunas de estas cookies puede afectar su experiencia de navegación.
Imprescindibles
Las cookies necesarias son absolutamente esenciales para que el sitio web funcione correctamente. Esta categoría solo incluye cookies que garantizan funcionalidades básicas y características de seguridad del sitio web. Estas cookies no almacenan ninguna información personal.
No imprescindibles
Estas cookies pueden no ser particularmente necesarias para que el sitio web funcione y se utilizan específicamente para recopilar datos estadísticos sobre el uso del sitio web y para recopilar datos del usuario a través de análisis, anuncios y otros contenidos integrados. Activándolas nos autoriza a su uso mientras navega por nuestra página web.
Cuando un equipo de básquet puede salvar vidas. Incluso en medio de la oscuridad, en uno de los lugares más duros del planeta, se pueden abrir surcos de esperanza. En el campo de refugiados palestinos... Seguir leyendo
Cuando un equipo de básquet puede salvar vidas. Incluso en medio de la oscuridad, en uno de los lugares más duros del planeta, se pueden abrir surcos de esperanza. En el campo de refugiados palestinos de Shatila, en el Líbano, la luz se coló con Majdi. Este pintor de fachadas formó un equipo de básquet femenino para apartar a las niñas de un destino dramático que suele empezar con el matrimonio infantil y que en ocasiones acaba en una espiral de maltratos, drogas y crímenes de honor. La periodista Txell Feixas fue testigo de los primeros pasos del equipo y una década más tarde vuelve al campo para reencontrarse con Majdi y sus jugadoras. A través del deporte, el entrenador quiso salvar a su hija del abismo. Veremos si Razan se dejará ayudar por su padre y también seguiremos el camino vital de sus compañeras. Todas ellas enfrentadas con el peor equipo rival posible: las violencias machistas. Este libro aborda cómo las nuevas generaciones de mujeres de Oriente Medio sobreviven gracias a una red de complicidades subversivas. Las protagonistas de esta historia han descubierto que pueden soñar si alguien les muestra que es posible y que pueden ser las niñas que quieran ser porque, sencillamente, tienen derecho a ello. Esta es una historia de feminismos, sororidad, deporte y refugio.
El contacto de seguridad todavía no está disponible. Si necesitan esta información solicítenla mediante este enlace
Este artículo no tiene advertencias de seguridad. Si tienen alguna duda al respecto consulten al contacto de seguridad.